Existe una inmensa variedad de alojamientos “self catering”, desde lujosos apartamentos en las ciudades hasta pequeñas casas en el campo o refugios cerca del mar.
Este tipo de alojamiento ofrece una buena relación calidad-precio, especialmente para estancias largas y cuando se viaja en familia. Muchas propiedades tienen jardín y zona de juegos para los niños.
Por norma general el equipamiento del hogar, como vajilla y cubertería, está incluido en el precio, aunque puede que en algunos casos haya un cargo extra por la ropa de cama y toallas así como por el consumo de gas y electricidad.
Los apartahoteles (o “serviced apartments”) ofrecen el confort, privacidad y flexibilidad del alojamiento “self-catering” con los beneficios de muchos servicios tipo hotel, como camareros, acceso a internet, servicio de habitación y conserje o portero.